martes, 17 de agosto de 2010

TRIATLÓN POR RELEVOS (Valladolid) Campeonato de España


Debut en esta nueva modalidad por equipos del triatlón. 3 relevos por equipo de 300–8-2, que me gustó mucho ya que resulta espectacular tanto verlo como correrlo. Y más en nuestra ciudad y ante nuestra gente.

Formamos el Molpesa-Univest, Bermejo, yo y Eduardo, por este orden, finalizando en el puesto 28, que fue el mejor de los equipos de Valladolid. Y eso después de ganar también en los despachos ya que nos descalificaron por dos tarjetas amarillas.

Corriendo somos peleones pero con los papeles más (deformación profesional). La primera tarjeta era impepinable, una tarjeta amarilla a Bermejo por ponerse el casco después de coger la bici. Una chorrada propia del triatlón, pero que hay que cumplir.

La segunda tarjeta nos dicen que no saben porque es, ni a quien se la han sacado. Pedimos averiguar esos datos y nos dicen previa consulta con la jueza que sacó la amarilla, que fue a Eduardo por subirse en la bici encima de la línea. Consultamos la normativa y pone que hay que subirse en la bici “después de la línea”, sin mayor concreción sobre lo que tiene que rebasar la línea, que puede ser la bici entera o el triatleta. Así que alegamos que si ha subido a la bicicleta encima de la línea, el cuerpo podía haberla rebasado antes de estar encima de la bici. Ante la duda nos dan la razón y nos quitan la segunda amarilla.



miércoles, 11 de agosto de 2010

TRIATLÓN DE ALMAZÁN (Campeonato de Castilla y León)

Campeonato de Castilla y León improvisado en Almazán después de la suspensión del triatlón de Segovia. No estuvo mal, un poco lejos para casi todo el mundo, pero se cumplió con nota por la organización y la Federación.

En el plano personal , segundo puesto en mi categoría de Veteranos 1 (mejorando el 3º del año pasado) y decimosétimo en el absoluto de Castilla y León. Buenos puestos que debo especialmente a mis avances en natación, que en este tipo de pruebas sprint te colocan muy delante y de donde no se baja mucho si se aguanta bien la bici.

Por primera vez en el año corrí decentemente, a unos 4’7’’ el km, incluida la supercuesta de 100 metros al 20% que nos metieron. Mi problemas de gases aparecieron al final y solo sufrí los dos últimos kilómetros. El último estuvo muy bien ya que me cazaron Oscar y Nacho Tomé, pegándome al primero y ganándole al Sprint por segunda vez en este año.

En parte me cogieron porque me tocó en un grupo de bici “a la gresca”, más dedicado a atacarnos entre nosotros que a intentar cazar por delante y que no nos recortaran los de atrás. No sé porque no se acaba de entender que una vez formado el grupo los rivales no son los de tu grupo sino los que van en el de delante y en el de atrás.

Entiendo que si se colabora se hace menos esfuerzo que intentando escaparse y además se avanza bastante más que a tirones, pero ésta vez no hubo manera de sosegar los ánimos de los más exaltados, ni de animar a los más escaqueados.

El caso es que tuve la mala suerte de no salir del agua con ningún “Cancelara” (foto del barrillo de la salida) y enseguida vi que venían por detrás recortando así que mi anónimo compañero y yo decidimos esperar. Como no nos iban a recortar si venían Ramón Gregoris, Bermejo y un tercero que no conocía pero que era el que más tiraba (cuando tiraba, ya que en la segunda vuelta decidió dejar de tirar y escaparse). Cuando cogimos a Jesús Herrezuelo y a otro que iban por delante unos 10 segundos, la cosa ya dejo de funcionar y en la cuesta empezaron los piques entre nosotros. Yo intentaba tirar para que se viera buena voluntad, pero na…
En la carrera a pie por lo menos no iba ahogado como en las otras 3 pruebas anteriores. Había descubierto mi problema y lo que es mejor lo tenía controlado. Me ahogaban los gases pero con un cambio de alimentación y eliminación de bebidas gaseosas he vuelto a correr a mi nivel. Que por cierto no es el adecuado para bajarse a correr en décima posición, así que los de mi grupo yo creo que me ganaron todos y alguno que me pilló del grupo siguiente, como Oscar al que por lo menos volví a ganarle al sprint, aunque en la foto todavía no le había rebasado.















QUE NO DIGAN QUE LOS DEL MOLPESA-UNIVEST NO SABEMOS BAJAR DE LA BICI


martes, 10 de agosto de 2010


He tocado fondo. No es normal hacer casi 49’ en un 10.000 (prácticamente mi ritmo de Ironman). Está claro que algún problema tengo corriendo ya que me ahogo. Sin embargo nadando y en bici no me afecta, así que tengo que ir al médico a ver que pasa.

De la carrera mejor no hablar mi ritmo de casi 5’ el kilómetro lo dice todo. No me retiré porque era el tercero del equipo y había que puntuar, en otro caso creo que hubiera sido mi segunda retirada en un triatlón. Sufrí como nunca, no me entraba el aire por ningún lado. El pulso a 180 y el ritmo a cero.



Sin embargo nadando voy bien, por no decir muy bien, y en bici fui muy cómodo y sin perder posiciones, así que voy a aprovechar estos dos fines de semana de descanso que tengo para recuperar cuerpo y mente. Una pena hacerlo tan mal en una carrera tan interesante y tan poco habitual como es un triatlón olímpico y sin drafting


LA IMAGEN DE LA DERROTA




lunes, 9 de agosto de 2010

TRIATLÓN DE GRIJOTA



Esta vez fue la zapatilla de la bici.

Después de una buena natación que me permite salir delante, hago la transición y se me cae la zapatilla una vez montado en la bici. Me toca parar, bajar, cogerla, ponérmela y volver a arrancar. Lo justo para perder el grupo y quedarme sólo, con cazada posterior por detrás.

Estas cosas que en larga distancia no dejan de ser anécdotas, en carreras cortas como ésta deciden mucho, porque a pesar de que tenía a Bermejo a 200 metros me resultó imposible conectar con él. En estás distancias es mucho mejor ciclista que yo y a pesar de que me entregue durante 5 km para intentar cogerle, no pude, y además todos los que iba cazando él se le pegaban a su rueda por lo que mi esfuerzo resultaba infructuoso ya que no conectaba con nadie.

Con el sofocón que llevaba no me fijé en como venía la carrera por detrás y de repente, metido en mi esfuerzo con el corazón a 100, viene uno por detrás y me arranca muy fuerte, echo el resto para ponerme a rueda y lo consigo, pero el corazón ya me va a 120 y casi no puedo ni seguirle porque además me sigue atacando. Como soy un luchador no consigue dejarme, pero al rato se para en seco, me dice que pase, yo no puedo ni contestarle, paso pero como una tortuga. Me debió ver la cara de muerto que llevaba y al momento me vuelve a atacar. Yo ya no doy más y como estábamos llegando al final de la primera vuelta donde había una pequeña subida, pensé que me iba a dejar igual, por lo que ya no luché más. Luego le pasé corriendo por lo que deduzco que el tiempo de entrenar la natación y la carrera lo dedica a la bici.

Decidí esperar al siguiente grupo donde venían Nacho, Eduardo, Oscar y 3 chuparuedas que decían que no podían. Sin embargo dos de ellos luego me pulieron corriendo y el otro llegó a pasarme aunque al final le gané. Los cuatro hicimos la segunda vuelta a relevos muy fuertes, marcando los que venían desde el principio en el grupo el mejor parcial en bici.

En fin que después salir en puesto 8 del agua detrás de Alberto de la Cruz, algo impensable hace bien poco, podía haber estado en el grupo de bici perseguidor de los 3 primeros de la carrera. Y al final me quedé en el puesto 15 (2º de veteranos) después de una carrera a pie donde los virus que me atormentaron el fin de semana anterior en Medina de Rioseco seguían ahí, haciendo de las suyas y después de haberse fortalecido durante el segmento de natación debido a la temperatura del agua, la más fría con la que nunca he nadado hasta ahora.

lunes, 14 de junio de 2010

TRIATLÓN CANAL DE CASTILLA (Medina de Rioseco)

Ya puedo decir que he ido el primero en un triatlón. Con esto ya me ha merecido la pena tomar la decisión de ir al triatlón a pesar de que durante la semana y el mismo día por la mañana me parecía imposible.

El caso es que el miércoles pasado me levante por la mañana escupiendo unas flemas estupendas que me anunciaban por lo menos un buen catarro. Así fue, durante la semana estuve goteando permanentemente por las fosas nasales y el sábado me levanté además con fuerte dolor de cabeza y unas decimas de fiebre.

Lo normal hubiera sido no ir al triatlón, sobre todo teniendo en cuenta el día tan revuelto que hacía, pero pensando que si me quedaba en casa iba a estar más agobiado tomé la decisión de ir y hacerlo lo mejor posible. Me cargo de fármacos y al tajo.

Nada más meterme en el agua la fiebre me debió de bajar "ipso facto", ya que estaba helada. Esta vez me pongo en primera fila en la salida, sabía que iba a nadar rápido aunque solo sea por lo fría que estaba el agua. Salgo los primeros 200 metros a tope y no veo a nadie delante, aunque supongo que Guillermo y algún otro ya me han sacado tanto que no los veo. Tiro un rato hasta casi la primera boya, donde me pasa Jesús Herrezuelo –aunque no me dí cuenta hasta el final que era él- y se pone a tirar prácticamente hasta el final. Yo detrás encantado de la vida.

En la segunda vuelta y llegando al giro de la boya de retorno veo por la derecha asomando a mi compañero de equipo José Bermejo –inconfundible con su mano derecha torcida entrando en el agua-. Veo que intenta hacerme la 3-14 para coger la boya antes que yo, pero le cierro y le toca esperar. De todas maneras viene fuerte y pronto se pone el primero, le cojo los pies y salgo del agua detrás de él, luego Herre, que aunque le castigamos a tirar casi todo el recorrido, tuvo su recompensa ya que al final ganó la carrera. Por delante y por detrás no tenía ni idea de cómo estaba el tema, ni de cuántos éramos, porque solo había visto a dos nadadores en toda la sección, que por cierto termino bastante cómodo aunque con las pulsaciones altas por el último tirón y los nervios de la T1.

La transición mal, el casco que no me abrochaba, el neopreno que no sale. Aún así salgo delate de Herre y Bermejo, pero hay otros dos invitados de negro que veo delante. Al final con Pedro Hervás que llega por detrás formamos un grupo de 6 que pronto incrementamos a 7 al coger a otro, de negro también, que iba por delante.

Ya solo queda delante Guillermo, en el primer cruce vemos que nos saca mucho pero parecía imposible que se hiciera los 40 km solo. Así fue, aguantó mucho pero en el km 30 lo cogimos.

En el grupo las cosas no iban ni bien ni mal, porque aunque había mal rollo siempre, y todos protestaban por una cosa o por otra, lo cierto es que el ritmo era bueno y no había parones. Los de negro se quejaban mucho y es que cada uno tiene una carrera en su mente y según sus posibilidades, pero en general se pasaba a tirar cada uno dentro de sus fuerzas y estrategías, algo que los triatletas que van bien en bici generalmente no entienden. Había también muchos tirones por parte del más fuerte del grupo, lo que rompía el ritmo y nos impedía a los que íbamos más justos seguir pasando al relevo de una manera continuada. Los últimos 10 kilómetros ya con Gullermo en el grupo y con el aire a favor, se multiplicaron los tirones en los que llegábamos a 55 km/h. A ellos se sumo Bermejo, que hasta entonces había estado soprendentemente tranquilo, pero nadie consiguió irse y entramos todos juntos en la T2.

En todos los triatlones hago una cagadita. Aquí me metí por el pasillo que no era para dejar la bici, así que vuelta para atrás. Por supuesto salgo el último destacado y desde el primer momento veo que los virus empiezan a hacer su trabajo. No voy y no voy. No hay vuelta de hoja, voy a más de 4’20’’ y con flato en los dos lados. Delante solo veo a Guillermo que se aleja cada vez más. Ya solo me preocupan los de atrás, no veo a nadie al principio pero sobre el km 4 me caza uno de azul que iba como un rayo. En la segunda vuelta se suma a la fiesta una ampolla en el pié y sobre el km 8 me pasa también Carlos Merino, aunque los dos cazamos a Guillermo que se queja de la pierna cuando le paso. En el último km me pilla Oscar –de Cuéllar- al que decido pegarme porque si no veo que me hundo y me pasa hasta el tato. Aguanto más o menos bien y en la cuesta del final me entran fuerzas no sé de donde y pego un tirón que me sirve para ganarle el esprint (ver foto).

Al final quedo el noveno de la general y el segundo de veteranos. Un buen resultado que podía haber sido al menos un quinto ó sexto si los virus no me hubieran mermado y me centro un poco en las transiciones.

Por último y como curiosidad, decir que el podium de veteranos que se ve en la primera foto fue el mismo que se ha repetido el muchos campeonatos de squash de hace 8 años: José Bermejo, David Lázaro y Javier Cid, además normalmente por el mismo orden. Voy a tener que ir pensando en un artículo entre la relación del triatlón con el squash, porque además hay algún retirado más por ahí que corre que se las pela.

TRIATLÓN CROS DE ZARZA DE GRANADILLA (Campeonato de España)



Breve historia de un despropósito:

1ª.- El jueves anterior a la prueba me doy cuenta de que estoy apuntado en élite, supongo que por error mío. Llamo a la federación para que me cambien a grupos de edad y me dicen que ya no se puede. Después de mucho pelear vía e-mail, les comunico que no voy y solicito la devolución de la inscripción. Una vez reestructurado mi fin de semana, el viernes por la tarde me llaman y me dicen que si que puedo correr en grupos de edad. ¡No hay nada mejor que tocar el bolsillo para que te hagan caso¡.

2ª.- El sábado llego con mucho tiempo, pero no se ocurre dar una vuelta al circuito de bici. Craso error, el circuito era técnico y muy bacheado, con lo que voy toda la carrera asustando y dando unos botes tremendos, puesto que la presión de las ruedas las llevaba demasiado alta. ¡Un desastre!, me pasaron hasta los caracoles.

3ª.- En la carrera a pie voy perdidísimo con tantas vueltas y gente corriendo por todas partes a la vez, tan perdido estoy que tengo que preguntar a uno que acabo de adelantar que si entrabamos ya. Me dice que si, así que esprint y para dentro. Poca gente en la llegada, tan poca que no podía ser, ¡había dado una vuelta de menos¡. Resultó que aquel al que pregunté llevaba una vuelta más que yo. ¡Como iba a pensar que alguien a quien adelanto corriendo, con lo paquetillo soy, llevaba una vuelta más que yo¡

4ª.- Cuando llego a casa me doy cuenta de que mis zapatillas de correr no están en mi mochila. Tras varios intentos telefónicos por encontrarlas, las doy por perdidas definitivamente.

Moraleja: Lo que mal empieza mal acaba.

martes, 18 de mayo de 2010

IRONCAT 2010


¿Quien dijo que en L'Ampolla no había puertos? Porque yo en el Ironcat subí nada menos que 12. (6 de 5 kilómetros y otros 6 de 8 km). Creo que ir con todo el desarrollo metido aunque sea en llano es como ir subiendo, por eso creo que ya no puedo decir que el Ironman más duro que he hecho es el de Lanzarote.

Tampoco puedo decir lo contrario con rotundidad, pero lo cierto es que el único Ironman que hasta la fecha me ha vencido ha sido éste. Las comparaciones serán odiosas pero en este caso me resulta inevitable. Lanzarote es tremendo, los primeros 110 km de bici son un infierno, pero ahí se acaba la historia, luego es mucho más llevadero. En L'Ampolla es al revés, conforme avanza el día el viento es mucho más fuerte, con lo que la dificultad se va incrementando conforme avanzan los kilómetros. En ésta ocasión ya había viento antes de empezar con lo que al final terminó casi en un huracán. Por eso finalmente me desesperé y levanté el pie, pasando únicamente a preocuparme en mantenerme encima de la bicicleta.



La dificultad del tramo de bicicleta hizo olvidar que la natación no fue ésta vez un trámite. La temperatura del agua a las 7 de la mañana era de 17 grados y la exterior de 11. Con estos datos el organizador nos dijo en el briefing que según la normativa había que suspender el tramo de natación, pero ante el clamor popular y del propio speaker, el tema se quedo en una advertencia para que nos abrigaramos bien al salir del agua. En la foto podéis verme haciendo el gamba con un chaleco encima del neopreno, para coger más calor y a Luis Angel mi compañero de expedición pelado de frio y que además cometió el error de meterse al agua a "calentar".

Yo personalmente no pasé mucho frio -tan solo un poco los pies-, pero según dicen en los foros antes de 500 metros ya se habían retirado unos cuantos y a la T1 llegaba la gente tiritando. Pongo el video de Luis Ángel en la T1 por sus caretos y porque nunca había visto a nadie hacer ejercicios de calentamiento en la T2 (mira que le dije que no se metiera al agua antes). Quiero destacar el testimonio de alguien que dijo que se había retirado, no porque lo pasase mal en el agua, sino porque viendo el oleaje que había y como salpicaba el agua a la cara por el viento, decidió que no iba a aguantar la bici y se salió del agua. No era un cualquiera, había hecho los 6 Ironcats anteriores y sabía que si a esa hora de la mañana hacía ese viento dos horas después iba a ser parecido a un huracán.

La natación fue mi mejor segmento, por fin cumplí una de mis metas en ésta distancia, bajar de 1 hora en la natación. Teniendo en cuenta que en éste mismo circuito empecé en 2004 con 1h 22', la mejoría es notable en algo tan difícil como aprender a nadar. Además creo que terminé mejor de lo que empecé ya que en la primera vuelta iba bastante descolgado del grupo que me precedía y no sólo cazé sino que me vine arriba y me puse a tirar como un pardal. Al final mis compañeros de grupo me pusieron en mi sitio y salí en el pelotón en el puesto 18 y en 59' 50''.


Después venía lo más guay. Salgo del agua, llego a la T2 tras una carrerita más corta que en otras ediciones, y me dice Marta que el viento se ha parado. Sorprendido e incrédulo, miro las banderas y pienso "es verdad, que guay". Pero luego mirando y oyendo el sonido del viento en el video de la T1 que me grabó Marta y que os pongo, debió de ser cosa de la imaginación de ambos, que últimamente anda mucho más coordinada.












Total que salgo en la bici bien abrigadito como me habían dicho y me voy a la guerra. La primera vuelta saco una media de más de 33km/h con lo que teniendo en cuenta el viento que hacía me doy por satisfecho. En la segunda la media baja a 31,2 km/h. Y en la tercera cuando veo que ya estoy con menos de 30 km/h de media y el vendaval había doblado su intensidad, tiro la toalla y me dedico a intentar sostenerme encima de la bici en las 3 vueltas que me restaban, y en la que ya hacía rato que no podía acoplarme ni con el viento a favor.

En una carrera tan larga siempre se mete la pata en algo. En ésta la metedura fue importante ya que tras mucho pensarlo con Luis Ángel, decidí sacar delante una rueda con un perfil demasiado ancho para las condiciones de viento que había, así que prácticamente el acople fue un adorno en toda la carrera ya que el manillar no había quien lo sujetara (aquí acertó Luis Ángel que salió con la llanta pelada). En la foto puede verse el momento en el cual el diablo me dijo al oido "el que no arriesga no gana", así que monté la rueda de perfil y la cague.

De todas maneras tengo que decir que el viento fue una buena excusa, pero realmente ésta vez en la bici no fui bien. Del puesto 18 inicial pasé al 38 final. Me pasaba hasta el apuntador y lo peor era que no podía seguir el ritmo de ninguno. Será que efectivamente a la bici no se le puede dejar de lado cuando se prepara un Ironman. Yo lo he hecho este invierno con la excusa del mal tiempo y pensando que ya tenía una buena base que me permitiría conservar el puesto que pudiera lograr en la natación. Así las cosas levanté el pié en la bici aburrido de luchar contra el viento y pensando que corriendo lo podía hacer bien, ya que para eso me había entrenando este año y había castigado a la bici en el garage.

No tengo fotos del vendaval, por que Marta (fotografa y reportera a la vez que la mejor persona del mundo) estaba en la zona del pueblo que eran los únicos 800 metros protegidos del viento, pero seguro que encontraré alguna por internet en la que se refleje lo que pasaba. En los tramos en los que pegaba de lado el viento, los ciclistas iban inclinados a unos 75 grados, formando triangulos cuando se cruzaban. Era curioso ver la situación desde una perspectiva lineal.



Otra curiosidad fue que los jueces desaparecieron del circuito en la tercera vuelta. La cosa se debió de poner bastante difícil para sujetar la moto, incluso llegue a oir algún comentario de que a una de ellas la había tirado el viento en marcha, por lo que debieron optar por abandonar el control del drafting, que por otra parte no hubo y además servía de poco ya que el viento entraba por todas partes.

En el circuito no hay un misero árbol que te tape el viento un par de metros, tampoco casas ni nada parecido. De los 180 km calculo que tan solo unos 10 tienen cierta protección (cuando se llega al pueblo en cada vuelta). Además la carretera está como elevada por encima del terreno. A los lados hay un desnivel de unos 30 ó 40 centímetros con lo que todo el aire que había nos lo tragabamos de lleno. Había rachas de viento -dicen que de 80 ó 90 km/h que me detenían la bici en seco. Yo apretaba los brazos al manillar, agachaba la cabeza y esperaba a que pasese, casi poniendo pie a tierra.

Por último, el viento a favor, eso si que era gozarla. Lástima que tan solo duraban los tramos escasos minutos. Llegue a alcanzar 53 km/h sin dar excesivos pedales. Tampoco me acoplaba mucho, porque a esas velocidades en llano se me va subiendo una cosa por la garganta que es mejor que se quede en su sitio. El incremento del viento en cada vuelta lo veía reflejado en las velocidades máximas que iba alcanzando consecutivamente, sin hacer otra cosa que descansar para preparar los tramos en contra.


Termina la agonía y llego a la segunda transición con un tiempo 23 minutos peor el año anterior en Lanzarote (6h 21'), con lo que mis palabras iniciales se objetivizan con este dato.


Vamos a correr, ¡por fin!. Se acabó el suplico. Además con la carrera a pie tenía mucha confianza y la había entrenado bastante bien. Empiezo como si no hubiera hecho nada antes, los primeros 10 km me resultan bastante relajados, voy sujetándome, a ritmo de 4:49 de media previniendo lo que me iba a llegar.

Consigo llegar al km 22 con una media de 5'/km, con lo que uno de mis objetivos estaba cumplido: llegar a la media maratón a ritmo de 3h 30'. En Callella el año pasado en el km 12 ya no pude con ese ritmo, así que estoy contento por haber conseguido retrasar la fatiga tanto. El problema es que luego los segundos se fueron incrementando demasiado rápido, no fui capaz de mantener un ritmo de 5'10''/15''. Enseguida me voy a km de 5'30''/40'', llegando a hacer 2 kilometros a más de 6'. La verdad es que los tramos de viento en contra castigaban mucho, tal vez sin ese desgaste de cada vuelta hubiera podido mantener una media más decente, pero eso no lo sabré hasta octubre, donde en Callella espero conseguir retrasar la fatiga un poco más (al menos hasta el km 25) y que luego los tiempos vayan cayendo progresivamente y no en picado. En las fotos se ve el contraste entre lo contento que se empieza y lo castigado que se acaba.
























Al final acabé como me gusta, bastante fuerte y con 3 kilómetros en los que volví al ritmo de 5'/km, haciendo el último en 4'21''. Recuperé muchos puestos, desde el 38 hasta el 25 (5º de veteranos), que aunque son 5 puestos más que año pasado, lo cierto es que también había mayor participación. Si no me desanimo tanto en la bici creo hubiera podido quedar entre los 20 primeros. El tiempo final en la maratón fue de 3h 34', que mejora en 9' mi anterior marca, aunque el GPS de Luis Ángel marcó que le faltaba 1 km al recorrido. Pero confio en que los satelites ese día no estuviesen bien enchufados ya que no oí a nadie, ni he leido ningún comentario que dijese que faltaran metros. Además fue el recorrido de todos los años por lo que no tiene porque estar mal medido. En 2008 hice 3h 47' en el mismo circuito por lo que en cualquier caso sigo arañando algo al crono.


Todos los Ironmanes son especiales pero éste será difícil de olvidar. He leido muchas crónicas épicas de mis compañeros de carrera a las que me sumo y devuelvo las felicitaciones por haber conseguido terminar una carrera tan difícil.

Un abrazo muy fuerte para Luis Ángel con el que he compartido experiencia, y como no, para Marta, que siempre está ahí, conmigo en estos momentos tan importantes para mi haciéndome feliz.

Por último quiero destacar la organización del Ironcat que además de tener un trato personal excelente, ha demostrado que no hace falta cobrar 400 euros para hacer un Ironman con todo lo necesario para el triatleta y con un avituallamiento final a la carta, con bocadillo incluido que yo me metí al terminar, pero que Luis Ángel se tomo al iniciar la maratón, previa petición en la barra del avituallamiento.